8 formas de usar pintura para renovar tu casa

Cuando pensamos en pintura, casi siempre pensamos en lo mismo: elegir un color y pintar las paredes.

Pero la pintura puede hacer bastante más que eso.

Es, de hecho, uno de mis recursos favoritos cuando quiero cambiar algo de una casa sin meterme en una obra enorme. A veces alcanza con una pared. O con una puerta. O incluso con un objeto que ya tenés en tu casa.

Estas son algunas de las formas que más me gustan para usarla.

1. Pintar las paredes

La más clásica, obviamente.

Cambiar el color de una pared es una de las formas más simples de transformar un ambiente sin tener que cambiar todo lo demás.

Y no hace falta pintar las cuatro paredes. Podés elegir una sola, pintar hasta cierta altura o incluso combinar dos colores.

En este caso, la pintura hace todo el trabajo.

Esta es la pared del pasillo de mi casa y usamos el 108 de Sinteplast.

2. Renovar una cocina

Una cocina no siempre necesita muebles nuevos.

Si los muebles están en buen estado, una mano de pintura puede cambiar muchísimo cómo se ve el espacio y darle una segunda vida a algo que ya tenés.

Esto me gusta especialmente cuando se trata de cocinas que quedaron un poco antiguas pero tienen buenos muebles. Antes de pensar en cambiarlos, pensaría si con pintura se pueden recuperar.

En la cocina de Marce, por ejemplo, usamos el tono 0701 de Sinteplast para renovar los muebles y el cambio fue enorme.

3. Hacer diseños en la pared

No hace falta pintar una pared completa para usar color.

Podés pintar círculos, arcos, bloques de color, formas geométricas o cualquier diseño que tenga sentido con el ambiente.

Es una buena alternativa cuando querés darle otra impronta a una pared pero no querés hacer una gran transformación.

Y acá hay algo importante: antes de agarrar el pincel, definir bien las proporciones. Dónde empieza, dónde termina, qué ancho tiene cada forma. Parece un detalle, pero cambia muchísimo el resultado.

Foto de Pinterest

4. Sectorizar espacios

Esta es una de mis ideas favoritas, sobre todo en ambientes chicos.

Cuando tenés distintos usos dentro de un mismo ambiente, podés usar pintura para marcar visualmente cada sector sin poner una pared en el medio.

Un rincón de trabajo, un comedor, un espacio de lectura o incluso la zona de la cama pueden quedar definidos solamente con color.

Si querés ver ejemplos de este recurso, buscá en Pinterest “paint cut out”. Hay muchísimas ideas.

5. Hacer diseños divertidos

Y acá entra el lado más lúdico de la pintura.

Este playroom ya lo reeeee conocen, pero tenía que volver a mostrarles este detalle. 😅

En este caso usamos pintura para hacer el efecto de carpa y jugar con los colores. No es solamente “pintar una pared”: hay que decidir dónde empieza, cuánto mide cada franja, cómo se encuentran los colores y hasta dónde llega el dibujo.

Y justamente por eso me gusta. Con pintura podés hacer algo muy protagonista sin sumar ningún objeto más al ambiente.

6. Renovar muebles

Otra opción que me encanta: pintar un mueble que ya tenés.

Hay muchísimos tutoriales sobre cómo preparar, lijar y pintar distintos tipos de muebles, así que si tenés una pieza que ya no te gusta demasiado, antes de descartarla investigaría si se puede recuperar.

Especialmente con muebles vintage.

Un mueble antiguo pintado de un color interesante puede quedar muchísimo más lindo que uno nuevo comprado para reemplazarlo.

Foto de Pinterest

Eso sí: no arrancaría a pintar sin saber qué material tenés adelante. La preparación es tan importante como la pintura que elijas.

7. Cambiar objetos de decoración

Este recurso me encanta porque es todavía más fácil.

Una lámpara, un florero, un marco, una bandeja o cualquier objeto que ya tengas puede cambiar completamente con otro color.

Foto de Pinterest

Para este tipo de cosas, muchas veces prefiero usar pintura en aerosol porque permite cubrir superficies de forma pareja y hacerlo bastante rápido.

Es una buena manera de recuperar objetos que ya no te gustan tanto o que dejaron de combinar con el resto de la casa.

Y además, si te cansás del color, siempre podés volver a cambiarlo.

8. Cambiar una puerta

Pintar una puerta puede parecer un detalle, pero cambia muchísimo.

Sobre todo cuando elegís un color que contraste con las paredes.

Esta idea es de Vero Palazzo y me encanta cómo queda en su casa: simple, pero con muchísima presencia.

La puerta está pintada de negro con Hidroesmalte 30’ satinado.

Es de esas decisiones que no requieren una gran obra y, sin embargo, hacen que una casa se vea completamente distinta.

Si hoy quisiera renovar algo de mi casa con pintura…

Probablemente no empezaría por pintar todo.

Primero miraría qué tengo y qué podría transformar: una pared que está pidiendo color, un mueble que quedó viejo, una puerta blanca que podría tener otro protagonismo o algún objeto de decoración que ya no me gusta tanto.

Porque justamente eso es lo que más me gusta de la pintura: no siempre necesitás comprar algo nuevo para cambiar cómo se ve tu casa.

A veces alcanza con cambiarle el color a lo que ya tenés.

¿Vos cuál de estas ideas probarías en tu casa?

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