Durante años no usé respaldo en mi dormitorio.
No sé si al principio estaba esperando encontrar el respaldo correcto o simplemente no lo necesitaba, pero durante bastante tiempo tuve la cama sin respaldo y me gustaba mucho cómo quedaba. El dormitorio tenía una onda más relajada.
Después fui cambiando.
Tuve uno de kraft, que era súper lindo y le daba un estilo muy particular al dormitorio, y ahora, en esta tercera vuelta, elegí un señor respaldo: buena altura, una tela que me encanta y, sobre todo, muy confortable.
Hoy lo elijo principalmente por comodidad, pero también me gusta muchísimo el efecto que genera. La cama tiene otra presencia y el dormitorio se ve más elegante.
Por eso, si estás pensando en hacer uno a medida, hay algo que definir antes de elegir la tela o el color: el tamaño.
Y ahí es donde muchas veces aparecen las dudas.
¿Cuánto más ancho tiene que ser el respaldo que la cama?
Como regla general, me gusta que el respaldo sea un poco más ancho que el colchón.
En camas Queen o más grandes, suelo dejar unos 10 cm de cada lado. En camas más chicas, con unos 5 cm por lado puede ser suficiente.
No hace falta que sobresalga muchísimo para que se note la diferencia. De hecho, prefiero que el excedente tenga relación con el tamaño de la cama.
Un respaldo que apenas sobresale puede quedar demasiado justo y uno muchísimo más ancho puede empezar a tomar otro protagonismo.

¿El respaldo puede ocupar toda la pared?
Sí. Y si es una decisión de diseño, me parece un recurso buenísimo.
Un respaldo que ocupa toda la pared puede hacer que la cama gane muchísimo protagonismo y, dependiendo del material y el color, puede transformar completamente el dormitorio.
Pero en este caso ya no estamos hablando simplemente de “hacer el respaldo un poco más ancho que la cama”. Es otra decisión.
Si vas a llevarlo de pared a pared, yo miraría especialmente qué pasa con las mesas de luz, los enchufes, las lámparas y cualquier otro elemento que esté sobre esa pared.
Tiene que estar pensado como un conjunto.
Y también prestaría atención a la proporción de la habitación. Que ocupe toda la pared no significa que tenga que ser enorme en altura.
¿Qué altura debería tener un respaldo?
Como punto de partida, me gusta pensar en entre 1,10 m y 1,30 m desde el piso.
Personalmente, prefiero los que están más cerca de 1,30 m porque tienen más presencia.
Pero tampoco tomaría esa medida como un límite. Si querés que el respaldo sea el protagonista del dormitorio, puede ser más alto.
En ese caso, lo importante es mirar qué pasa arriba: cuánto espacio queda hasta el techo, qué hay sobre las mesas de luz y si hay cuadros, ventanas, apliques u otros elementos que compitan con él.

Mirá el respaldo junto con las mesas de luz
Esta parte me parece fundamental.
A veces elegimos el respaldo por separado y recién cuando llega a casa nos damos cuenta de que la relación con las mesas de luz no funciona como imaginábamos.
Por eso, antes de definir una medida, miraría las tres cosas juntas: cama, respaldo y mesas de luz.
Si las mesas son muy altas, por ejemplo, un respaldo bajo puede quedar raro. Y si el respaldo es muy protagonista, quizás las mesas de luz necesiten ser más simples.
No elegiría la medida del respaldo sin mirar qué pasa alrededor.

¿Cómo probar el tamaño antes de hacerlo?
Si lo vas a hacer a medida, hay algo muy simple que recomiendo hacer antes de encargarlo: marcarlo directamente sobre la pared con cinta de papel.
Marcá el ancho y la altura que estás pensando y miralo durante un día.
Incluso podés probar dos alternativas: una de 1,10 m y otra de 1,30 m, por ejemplo.
Desde la cama, desde la puerta del dormitorio y desde los costados vas a poder darte cuenta mucho mejor de qué proporción te gusta.
Es una pavada, pero puede evitarte encargar un respaldo que después resulta demasiado chico o demasiado grande.Si lo vas a hacer a medida, hay algo muy simple que recomiendo hacer antes de encargarlo: marcarlo directamente sobre la pared con cinta de papel.
Marcá el ancho y la altura que estás pensando y miralo durante un día.
Incluso podés probar dos alternativas: una de 1,10 m y otra de 1,30 m, por ejemplo.
Desde la cama, desde la puerta del dormitorio y desde los costados vas a poder darte cuenta mucho mejor de qué proporción te gusta.
Es una pavada, pero puede evitarte encargar un respaldo que después resulta demasiado chico o demasiado grande.

Si me preguntás a mí…
Hoy soy muy fan de los respaldos.
No solamente por cómo cambian visualmente una cama, sino porque también me gusta mucho tener dónde apoyarme y estar cómoda.
Pero también me sigue gustando una cama sin respaldo. Lo tuve durante años y funcionaba perfecto para el dormitorio que tenía en ese momento.
Si hoy tuviera que elegir un respaldo, buscaría uno con buena altura, un ancho apenas mayor que la cama y una proporción que funcione con las mesas de luz.
Y si es a medida, cinta de papel antes de encargarlo. Siempre.



