Muebles de cocina cerrados o estantes abiertos: ¿qué conviene elegir?

Cuando diseñamos una cocina, una de las decisiones que tenemos que tomar es cuánto espacio queremos resolver con muebles cerrados y cuánto dejar con estantes abiertos.

A mí me gusta mucho combinar las dos opciones. No solamente porque visualmente me resulta más interesante, sino porque los estantes permiten tener algunas cosas a mano y sumar objetos que también forman parte de la decoración.

Pero antes de elegir, hay algunas cuestiones que tendría en cuenta.

1. Primero, pensá cuánto necesitás guardar

Si necesitás mucho espacio de guardado, los muebles cerrados probablemente sean tus mejores aliados.

Te permiten aprovechar mejor el espacio y guardar desde la vajilla hasta esos electrodomésticos que usamos todos los días, pero que no necesariamente queremos tener a la vista.

Además, ayudan a mantener una imagen más ordenada. Cerrás las puertas y todo queda guardado.

Los estantes, en cambio, requieren un poco más de criterio. Lo que pongas ahí va a quedar expuesto, así que conviene elegir bien qué querés mostrar.

2. El tamaño de la cocina también importa

En una cocina chica, no necesariamente llenaría todas las paredes de muebles cerrados.

Dejar un sector con estantes puede hacer que el conjunto se vea menos pesado y darle un poco de aire a la composición.

Eso no significa que tengas que resignar todo el espacio de guardado. Podés resolver la mayor parte con muebles y reservar una zona más chica para los estantes.

En una cocina grande, tenés más libertad para jugar con esta combinación. Podés sumar estantes en distintos sectores y usarlos para exhibir vajilla, frascos, libros de cocina u objetos que te guste tener a la vista.

3. Elegí los estantes pensando en lo que vas a poner

Esto parece obvio, pero es bastante importante.

No es lo mismo diseñar estantes para guardar platos y vasos que para exhibir objetos decorativos.

Si los vas a usar todos los días, pensá en la altura, la profundidad y en qué tan cómodo te va a resultar acceder a las cosas.

También hay que tener en cuenta que todo lo que queda a la vista necesita mantenimiento. En una cocina, los estantes pueden acumular polvo y grasa, especialmente si están cerca de la zona de cocción.

Por eso, no dejaría todo abierto solamente porque me gusta cómo queda en una foto. Pensaría primero si realmente me resulta práctico.

4. Los materiales pueden cambiar la decisión

Otra cosa que tendría en cuenta es el material de los muebles.

Si elegís un material oscuro, con mucha veta o bastante presencia visual, combinarlo con algunos estantes puede ayudar a que el conjunto no se vea tan pesado.

En cambio, si los muebles son claros, lisos y de líneas simples, quizás no necesites sumar ese contraste.

También podés jugar con materiales diferentes: muebles cerrados de un tono y estantes de madera, por ejemplo. Es una forma de sumar otro material sin tener que incorporarlo en toda la cocina.

Foto de Pinterest

¿Qué elegiría yo?

Me gusta mucho combinar muebles cerrados con estantes a la vista.

Prefiero tener la mayor parte de las cosas guardadas y dejar algunos sectores para la vajilla, los frascos o esos objetos que me gusta tener a mano.

Además, los estantes permiten cambiar un poco lo que se ve en la cocina sin tener que modificar los muebles. Podés sumar una pieza nueva, cambiar los objetos de lugar o simplemente dejar espacio para algo que te guste.

Eso sí: no llenaría cada estante. Me gusta que haya lugar entre las cosas y que no parezca que estamos aprovechando hasta el último centímetro.

Si estás diseñando tu cocina, empezaría por definir cuánto necesitás guardar y después decidiría dónde tiene sentido dejar algo a la vista.

No hace falta elegir entre una cocina llena de alacenas o una llena de estantes. A mí me gusta mucho más cuando conviven las dos opciones.


Porque para mí la combinación ideal es poder tener las dos cosas: la conexión de una cocina abierta y la posibilidad de cerrarla cuando estoy cocinando o simplemente quiero esconder el desorden.


La pregunta, para mí, no es solamente si la cocina va integrada o cerrada.


También es: ¿qué tan fácil quiero que sea separarla cuando haga falta?